Protocolo ONVIF


ONVIF (Open Network Video Interface Forum) es una organización sin ánimo de lucro cuya misión consiste en crear un estándar global para la conexión entre productos de seguridad física basados en IP, tales como cámaras IP, codificadores, plataformas de gestión de vídeo (VMS, NVR) y sistemas de control de acceso. La especificación ONVIF es un estándar en desarrollo que define un protocolo común para el intercambio de información entre estos dispositivos.

Creado en 2008 por tres grandes fabricantes como Axis, Bosch y Sony, se desarrolló rápidamente y hoy en día está respaldado por fabricantes, desarrolladores, consultores, integradores de sistemas y usuarios, y está abierto a cualquier grupo interesado en favorecer los objetivos de la organización.

Los dispositivos de las redes informáticas se comunican entre sí mediante protocolos estándar, como TCP/IP o Ethernet. Estos protocolos ofrecen conectividad integral que especifica cómo se formatean, direccionan, transmiten, enrutan y reciben los datos, lo que permite a los usuarios conectar el dispositivo a la red con la confianza de que se comunicará correctamente con los demás ordenadores y dispositivos.

ONVIF

Las tecnologías consolidadas, como las redes informáticas y los sistemas de CCTV tradicionales, disfrutan desde hace tiempo de esta interoperabilidad con solo enchufar y listo. Para acelerar la adopción de sistemas de videovigilancia basados en IP, el sector ha creado un estándar que facilita la compra, configuración, integración y gestión de estos sistemas.

Las claves principales de ONVIF son:

  • Estandarización de la comunicación entre dispositivos de vídeo en red
  • Interoperabilidad entre productos de vídeo en red con independencia del fabricante o marca comercial
  • Está abierto a todas las empresas y organizaciones

CCTV (®ABUS)

El estandar ONVIF resulta beneficioso tanto para fabricantes de hardware, desarrolladores de software, los integradores y los usuarios finales. Las empresas de hardware y software se benefician gracias a una interoperabilidad más sencilla, mayores oportunidades de mercado y costes de desarrollo interno inferiores. A los integradores y consultores les resulta mucho más fácil especificar sistemas que se ajusten perfectamente a sus clientes además de beneficiarse de una instalación más sencilla e interoperabilidad inmediata. Los usuarios finales ya no están atados a un solo fabricante ni dependen de una línea de productos que puede no ajustarse perfectamente a su aplicación o no ser lo bastante flexible para responder a sus necesidades futuras además de ofrecer una adaptabilidad superior y más libertad de elección, pudiendo sustituir sus componentes gradualmente.

 

 

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