Inspección de tuberías en sistemas fijos de extinción por rociadores


Una de las múltiples novedades incluidas en el RD 513/2017, de 22 de Mayo, por el que se aprueba el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios, es la revisión de las operaciones mínimas a realizar durante los mantenimientos preventivos de las instalaciones de protección contra incendios. Estas pruebas periódicas evalúan su capacidad para proporcionar la protección para la cual fueron diseñados, así como reducir la posibilidad de sufrir cualquier tipo de deterioro o mal funcionamiento prematuro.

En esta entrada nos centraremos en la inspección de las tuberías de agua contra incendios, y más en particular en los sistemas fijos de extinción. Si bien la anterior versión del RIPCI se nos indicaba la comprobación integral de acuerdo con las instrucciones del fabricante o instalador, se ha evidenciado a lo largo de estos años la necesidad de realizar inspecciones más exhaustivas en dichos sistemas, puesto que la aparición de corrosión interior debida a la presencia de agua y oxígeno o por influencia microbiológica, pudiendo provocar desde poros hasta la disminución de la sección de paso llegando incluso a una obstrucción parcial o total de los rociadores.

Como gran novedad se incluye la obligatoriedad de realizar pruebas en las condiciones de su recepción de los sistemas fijos de extinción cada 5 años, así como las revisiones decenales y cada 25 años según UNE-EN 12845 para los sistemas fijos de extinción mediante rociadores automáticos en el Programa de mantenimiento en su Sección 1ª Protección activa contra incendios.

En el caso que nos ocupa, el Anexo K de la UNE-EN 12845:2016 especifica las inspecciones a realizar sobre los tubos y rociadores después de 25 años de servicio, con el fin de comprobar que sus prestaciones se ajustan a las consideradas durante su diseño inicial. Para ello se deben examinar las tuberías y observar la sección de los conductos, analizando la solidificación de sustratos, la modificación de la sección y la afectación al caudal de servicio como consecuencia de haber permanecido en carga desde su puesta en funcionamiento

Las tuberías se deben de limpiar a fondo, y se debería de probar hidroestáticamente a una presión igual a la presión estática máxima o a 12 bar, la que sea mayor. Las tuberías se deben inspeccionar tanto exterior como interiormente, al menos un metro de ramal por cada 100 rociadores y dos secciones de tubo de al menos un metro por cada diámetro de tubería existente. Cabe añadir que también nos exige probar una cantidad de rociadores en función del tamaño de la instalación , así como la revisión del resto de elementos del sistema.

Por último, aunque nos hemos enfocado en los sistemas fijos de extinción, la Norma EN 671-3 Mantenimiento de bocas de incendio equipadas en su punto 6 Inspección y mantenimiento anual nos indica: “se debería comprobar el estado de las tuberías de suministro de agua,…” así como “el caudal de agua debe de ser constante y suficiente…” por lo que en caso de presentar problemas de caudal y/u oxidación sería también conveniente revisar el interior de las tuberías.

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